A qué edad empiezan a leer los niños

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El proceso de aprendizaje del niño se va dando según los estímulos que reciba y las capacidades que vaya desarrollando. A medida que comienza a familiarizarse con el lenguaje, comienza a dominarlo de forma básica pronunciando frases, entendiendo lo que se le dice y está más cerca de comenzar a leer.

No hay una edad en particular establecida en la cual el niño aprende a leer. Como mencionamos, depende mucho de la estimulación y su capacidad de aprendizaje. Sin embargo también depende del sistema educativo en el que esté inserto.

En España, los niños comienzan a leer en preescolar, aproximadamente a los 6 años, al igual que en la mayoría de los países de todo el mundo exceptuando raras excepciones como China en donde empiezan a los 3 años o Finlandia que no lo hacen sino hasta los 7 años.

¿Cómo estimular correctamente a los niños para que se inicien en la lectura?

Para que un niño pueda comprender la lectura, también debe estar familiarizado con la escritura. Ambas capacidades están intrínsecamente relacionadas y por eso es importante que ambas se estimulen y enseñen en conjunto. 

Lo primero y principal es que el niño comience a jugar y experimentar con lápices, realizando trazos y dibujos, conociendo las primeras letras y nombres básicos como mamá, papá y su nombre propio. A través de los juegos y la exploración lúdica fomentaremos el interés por la lectoescritura. Así lo confirma un estudio de la Universidad de Cambridge dirigido por Robin Alexander.

Lo recomendable es realizar este proceso entre los 3 y 5 años y es muy importante que se respete el tiempo de comprensión y aprendizaje de cada niño y no llevarlos a todos al mismo ritmo pues esto puede causar desánimo y angustia.

Los niños deben jugar e interactuar con otros niños y a través de este proceso alcanzarán, en algún momento, la madurez necesaria para realizar el aprendizaje de la lectura. No debería haber prisa ni presión por parte de los adultos o del sistema para acelerarlo.

Una vez que entienda los distintos símbolos y aprenda a escribirlos, pueden ser asociados con el sonido correspondiente y comenzar a pronunciarlos. Poco a poco comenzará a diferenciar estos símbolos y llamarlos por su nombre. En ese momento estará listo para introducirse en el mundo de la lectura.

¿Qué riesgos conlleva enseñarles a leer a edades más tempranas?

Diversos estudios indican que, una enseñanza de la lectura a una edad más temprana, es posible. Sin embargo está comprobado que estos mismos niños comienzan a presentan dificultades o retrasos en los procesos de lectoescritura en comparación con los niños que tuvieron un aprendizaje tradicional basado en los juegos y la exploración personal.

Es importante que tanto padres como miembros del sistema educativo comprendan que los niños antes de los 5 años no poseen ni la capacidad cognitiva ni la habilidad motriz para una educación formal y estructurada destinadas a que aprendan a leer y escribir.

El adulto debe fomentar en los más pequeños la curiosidad, la exploración, el descubrimiento y la creatividad. Si por el contrario se fuerza el aprendizaje, lo único que se conseguirá es que el niño sufra un rechazo y un bloqueo, ya que el proceso mismo le causaría angustia, frustración y ansiedad si ve que otros niños consiguen hacer lo que él no. 

Todo esto se traducirá en una baja autoestima y un sentimiento de inferioridad, y que un niño crezca de esta manera es una de las peores cosas que puedan pasarle. Las vivencias en estos primeros años pueden marcarlo durante gran parte de su vida. Por lo tanto es indispensable que estas estén cargadas de felicidad y entusiasmo.

La mejor manera de lograr que un niño comience a leer es acompañándolo y estimulándolo mediante los juegos en un proceso de descubrimiento y experimentación que le permita desarrollarse cognitiva y psicológicamente y que sus habilidades vayan evolucionando progresivamente.

Si se respeta este proceso, el niño no tardará en mostrar interés por la lectura y pronto comprenderá palabras básicas al verlas escritas. El adulto, por su parte, redescubrirá el maravilloso proceso de aprendizaje de los más pequeños y la alegría de ser parte del mismo de una forma sana y no invasiva.